Adoctrinamiento o educación en valores?

El diccionario no da una visión peyorativa del verbo adoctrinar. Dice que es instruir alguien en algo, hacer entrar alguien en ciertas doctrinas u opiniones, inculcar unas ideas, unas creencias. Quizá porque, en general, nos gusta pensar por nosotros mismos, que poco a poco le hemos ido dando un sentido negativo a adoctrinar, o ser adoctrinados. Y especialmente cuando lo hacen los pequeños y jóvenes, tan acríticamente receptivos a cualquier idea, tan plásticos, tan maleables.

Pero, ¿qué es adoctrinar exactamente?

Se me hace difícil pensar en una definición inequívoca. Muchas de ellas funcionan tanto para el adoctrinamiento, en negativo, o por la formación en valores, en positivo. Cuando en casa decimos que tenemos que respetar cualquier orientación sexual de la gente, pensamos que educamos en valores mientras que, seguro, a otra familia de ello llaman adoctrinar. Mira si será difícil la distinción que el término ni siquiera aparece en todo el famosísimo Diccionario de Política de Norberto Bobbio, Nicola Matteucci y Gianfranco Pasquino – aunque sí nos define doctrinario como aquel que obedece rígidamente o servilmente los principios de una doctrina. Claro, esto no nos sirve, porque aquí el daño ya está hecho y lo que queremos es identificar cuando el mal se está haciendo, no cuando ya se ha consumado.

Así que no queda más opción que hacerse un mismo una prueba del tornasol.

Yo serví la violación de dos aspectos a partir de los cuales intento identificar, si no todos los casos, al menos sí los más flagrantes:

Violación de la esfera privada: Considero que puede haber adoctrinamiento cuando las instituciones de la esfera pública entran en temas de la esfera privada. El caso más claro es el de la religión en la escuela: si en la escuela se explica la religión fuera de lo estrictamente una descripción histórica o geográfica, o una lista de los preceptos en que se basa para comprender cómo funciona, tiendo a pensar que puede haber adoctrinamiento. Si un gobierno me dice que tengo que hacer con mi vida sexual, tiendo a pensar que puede haber adoctrinamiento. Si un medio de comunicación censura cualquier comportamiento de cualquier tipo, tiendo a pensar que puede haber adoctrinamiento.

Violación de la imparcialidad: Considero que puede haber adoctrinamiento cuando sólo se me presenta una opción de entre las muchas que hay; por ejemplo, cuando se me quiere hacer creer que sólo hay un partido o un puñado de partidos políticos entre las opciones que tengo para votar. Considero que puede haber adoctrinamiento cuando me presentan diferentes opciones pero ocultan los pros y contras de cada una; como cuando se habla de diferentes fuentes de energía como si no tuvieran costes económicos, sociales y medioambientales diferentes. Considero, por último, que puede haber adoctrinamiento cuando me presentan diferentes opciones sin ponderarlas por el nivel de aceptación que tiene cada una de ellas; si bien hay gente que acepta la esclavitud, la gente que lo rechaza es abrumadoramente mayoritaria, además de haber declaraciones internacionales, leyes, y jurisprudencia en contra.

Hacemos algunas pruebas?

  1. Que unos padres le digan a sus hijos que abortar está bien / mal. Este es, para mí, un caso claro de NO adoctrinamiento sino de educación en valores. Por supuesto, los valores de ambas opciones son seguramente opuestos. Pero es una cuestión privada (no compliquemos el argumento y aceptamos aquí entendemos por privado el ámbito familiar, no la individualidad de la mujer embarazada). Estaría bien, eso sí, que las padres fueran capaces de presentar los pros y contras de cada opción, tanto en la teoría, como contextualizado a la propia realidad personal de quien pudiera haberse quedado embarazado. Pero es un ámbito privado y las opciones, bueno y complicadas, no son claras.
  2. Que unos padres le digan a sus hijos que un partido es mejor que otro. Similar al anterior. Ámbito privado y muy lógico que unos padres alineen los valores de casa con los que representa uno u otro partido. De nuevo, eso sí, sería bueno decir que nos gustan más los valores de un partido que los de otro. Tan objetivamente como sea posible. A mí me parece que esto es educar en valores, al poner de manifiesto cuáles son los valores con los que nos identificamos en casa y quien, fuera de casa, parece compartir los mismos que nosotros.
  3. Que la escuela le digan a los niños que con Franco se vivía mejor. Esto es, para mí, un adoctrinamiento claro. Para empezar, porque es una institución pública que toma partido por unos valores que seguramente pertenecen a la esfera familiar. Por otro lado, y aquí esta es la más importante, porque hay un gran consenso social -dentro y fuera de España- sobre los valores de la democracia, que hemos refrendado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, o en la propia Constitución española. Dado que la afirmación va en contra de unos valores ampliamente aceptados y compartidos (al menos formalmente …), no podemos decir que valga, aquí, decir que de valores, sino que, en mi opinión, la afirmación atenta contra los derechos fundamentales de las personas, por lo que defenderla es adoctrinamiento aunque sea en el ámbito privado.
  4. Llevar los niños a una manifestación, y vestirlos con la bandera de turno (la que sea). Esta me ha costado más. Pero creo que forma parte más de la educación en valores que del adoctrinamiento. Creo que es parecida a la de decir a qué partido votamos en casa. Me ha costado porque, últimamente, las banderas y su exhibición pública tiene muchas connotaciones, no todas ellas positivas. Pero que se lleve una bañera, aunque sea en la calle, es una cuestión privada. Y una bandera, en genearal, no atenta contra los derechos de nadie. Seguramente deberíamos pensar a partir de qué edad podemos hablar de política con nuestros hijos. En mi opinión, no tiene ninguna edad: ellos recibirán impactos políticos desde el momento en que nacen. Lo que sí me gusta hacer es adaptar el mensaje a la edad y, sobre todo, decir que el posicionamiento de casa es nuestro, pero que hay gente que tiene otros, tan respetables como el nuestro … siempre que respeten nuestro derecho a tener uno diferente, claro.
  5. Explicar el Referéndum sobre la independencia de Cataluña del 1 de octubre de 2017 en clase, Así como los enfrentamientos entre cuerpos de seguridad y los votantes. Siguiendo la lógica del punto anterior, donde la realidad nos empapa nos guste o no, creo que es necesario dar herramientas a los niños para entender su entorno. Y creo que la escuela es uno de los principales lugares donde dar herramientas para comprender. Que se hable del referéndum, o de las cargas, no sólo no me parece adoctrinamiento, sino que me parece una tarea elemental de la escuela. Tenemos que ver, eso sí, como se toca el tema. A pesar de ser un tema complejo y sensible, creo que no es tan difícil presentarlo de forma bastante objetiva. Decir que hay policías buenos y policías malos me parece tendencioso y, sí, adoctrinador. Creo que se puede decir que votantes y antidisturbios tenían sus motivos para actuar como lo hicieron. Y creo también que se pueden poner sobre la mesa las alternativas de cada uno. Si el referéndum era legítimo o no, y si era legítimo o no apalear quien ponía las urnas en función de las alternativas que había.

No es fácil. Escribo estos ejemplos y tengo, aunque, dudas, y quisiera añadir matices. Pero, en general, este ejercicio me ayuda a acotar algunas cuestiones. Y me ayuda, sobre todo, a encontrar dónde están los extremos cuando estos extremos están claros. A veces, clarificar los extremos no nos da una respuesta total, pero nos da pistas para decantarnos por una opción que vive en un mar de grises.

En casa tenemos un ejemplo recurriendo al respecto. Una persona empuja otra por la ventana y la fot descalabro de un octavo piso, matándose esta cuando se estrella contra el suelo. A menudo se entra en un debate de detalles: la tiró de un octavo piso o era sólo un séptimo piso? El ejercicio en casa consiste en: la tiró? Sí. Se mató? Sí. Bueno, pues vamos a esta parte y dejamos de lado de qué piso la tiró.

Ante la duda de si adoctrinamiento o educación en valores, a mí me sirve hacer este ejercicio. Es ámbito privado? Hay un consenso social sobre el tema? Se han presentado las opciones? Sí, sí y sí? Pues es educación en valores. Hacemos bien, tengamos cuidado, seamos objetivos, pero no nos privamos de dar herramientas a los niños para comprender porque estamos dimitiendo de nuestra tarea de educar a nuestros hijos. También en valores.

Una nota final: educar no es dar todas las respuestas, sino que a menudo es proponer buenas preguntas. En algunos casos que he citado más arriba es posible que quien quiere educar se limite a identificar los puntos clave y, en lugar de tratar de “resolverlos”, sea buena idea identificarlos y presentarlos como una pregunta y dejar que se abra el debate. A menudo, la escuela tendría suficiente con ello, con fomentar el debate y dejar que fueran niños y jóvenes quienes presentaran las diferentes opciones que les vienen a la cabeza. Informarse, deliberar y tratar de llegar a conclusiones es, en el fondo, lo más importante de la educación.

Leave a Reply