Muriel, yo sí te creeré – Va de padres

Dibujo de una chica con la leyenda

Hermana, yo sí te creo, cortesía de Iris Serrano

Estimada Muriel,

Ahora sólo tienes seis años (y medio), pero un día serás capaz no sólo de leer este texto, sino de comprenderlo.

Hoy ha salido la sentencia del caso “La Manada”. Cinco hombres violaron a una chica. Dicen los jueces que a pesar de la chica estaba acorralada por los cinco hombres, aterrorizada, vejada sexualmente una y otra vez contra su voluntad, la violaron sin violencia. Es decir: técnicamente, no la violaron.

Muriel, estás sola.

Estás sola significa que, salvo la madre y el padre, nadie te creerá.

Porque, estadísticamente, un día te ha de pasar a ti. Te ha de pasar que alguien te fuerce sexualmente. Con “suerte”, “sólo” serán unos tocamientos incómodas. Con menos suerte, será peor. Y te acompañará el resto de tu vida.

Y estarás tú sola con este recuerdo imborrable.

Sola porque tus amigas te recomendarán que lo olvides, que no vale la pena.

Sola para que los amigos dirán que no es para tanto, que seguro que te gustó, que ojalá los hubiera pasado a ellos.

Sola porque la policía dudará de tu criterio, de tus intenciones, incluso dirán que lo haces para hacer daño.

Sola para que los jueces cuestionarán y relativizar los hechos, por más patentes que sean, por más bien registrados que hayan quedado, en aras de una interpretación inmaculada de la letra -que no del espíritu- de la Ley.

Muriel, estás sola.

Muriel, costa de pensarlo, aún más de escribirlo, pero te pasará. De una manera o de otra te pasará.

Y estarás sola.

Te pasará porque estarás sola y estarás sola porque te pasará. Bajo la aparente juego de palabras se esconde el terrible círculo de la sumisión. La certeza de este horizonte me revuelta por dentro como si me giraran como un calcetín.

Muriel, yo sí te creeré. La mama y yo te creeremos. Siempre. Incondicionalmente. Sin dudas. Sin matices. Sin preguntas.

A medida que te hagas mayor, nuestros caminos deben separarse de forma natural. Quizás geográficamente, seguro de pensamiento, de manera de hacer, de manera de ser.

Pero en este punto del camino nos hemos de encontrar siempre. Siempre estaremos allí. Esperándote. Si es necesario.

No estarás sola. Yo sí te creeré.

 

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